Historia

HISTORIA DE LA OBRA


«También ustedes, a manera de piedras vivas, son edificados como una casa espiritual, para ejercer un sacerdocio santo y ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por Jesucristo.» (1Pe 2, 5)

 

Esta obra nace a través de una experiencia de fe y oración de la fundadora, que luego de discernirlo a la luz y en presencia del Santísimo Sacramento; tomando en cuenta las particulares situaciones que vivía Nicaragua a favor del aborto en este tiempo, decide el dar su vida a un compromiso espiritual que impregnado por el carisma provida, se constata que, “en el mundo moderno, se debe responder a estas nuevas situaciones y necesidades de la vida cristiana en medio de la sociedad, con decisiones profundas arraigadas desde la Fe que solo la Santa Iglesia da, y no fuera de ella”. (cf. Documento de Aparecida, 312).

2005

Es así como implantándose en la Arquidiócesis de Managua en Nicaragua C.A. en enero del 2005, S.E.R. Cardenal Leopoldo José Brenes, actual Arzobispo Metropolitano da su visto bueno, autoriza y se inaugura la primera Casa Hogar “Nuestra Señora de Guadalupe”, otorgando los servicios sociales para evitar e impedir que mujeres vulnerables a cometer el pecado del aborto, lo realicen.

2006

Se constituye formalmente la “Fundación Corazones Unidos por la Vida”. La obra le propone al S.E.R Cardenal Brenes la “Marcha contra el aborto en Nicaragua” quien la aprueba y como resultado se erradica la ley del aborto terapéutico. Además, se inaugura la primera Capilla de la Luz, ubicada en la Capilla de la Iluminada en Cuapa, Chontales, la cual es autorizada por Mons. Rene Sándigo obispo de la Diócesis de Juigalpa.

2008

Mons. Juan Abelardo Mata, obispo de la diócesis de Estelí (en ese momento Presidente de la Comisión Vida y Familia) acoge la obra y misión de Casa de Vida y la integra a esta comisión como miembro.

2010

El Arzobispo de Managua, S.E.R. Cardenal Leopoldo Brenes, concede Imprimátur de publicación a la “Hora Santa por la Vida”; autorizando además la presencia de las Sagradas Formas en un Sagrario Privado dentro de las instalaciones de la obra y aprobando el acompañamiento de un Capellán Pbro. Mario García. Así es como en este caminar por extender el Mensaje de la Vida, la misión no se ha centrado solamente en el aspecto “humano” del servicio, sino que, dando pasos firmes en la fe como auténticos cristianos de vida actuante, florece en la obra este nuevo “jardín orante” que estando al servicio de la Iglesia, inicia a sembrar esas semillas de adoradores eucarísticos en espíritu y en verdad por la vida naciente (cf. Jn 4,23).

2011

Se propone a la Comisión Vida y Familia la “Cruzada Nacional del Santo Rosario”, propuesta que es llevada a la CEN para su debida aprobación y realización. S.E.R Mons. Juan Abelardo Mata Guevara, Obispo de la diócesis de Estelí, luego de tener cercanía con el servicio realizado en el apostolado y notando la gran necesidad del empuje en este camino humano-espiritual en pro de la defensa de la vida, inicia desde su facultad de obispo a ser el director espiritual. La obra formada por una sola misión que germina de la raíz –la Iglesia- tenía solamente el apostolado: Social y Humano, que pone énfasis en los aspectos más seculares de la misión, sin embargo, es en este momento gracias a la Adoración Eucarística –es decir-

2012

Se convierte en miembro activo del “Consejo Nicaragüense de Laicos Católicos” (CONILCA) de la CEN. Se inaugura la Capilla de la Luz, en las instalaciones de Casa de Vida, ubicada en la Arquidiócesis de Managua, celebrando la primera Eucaristía S.E.R Mons. Henry Nowasky, Nuncio Apostólico de su Santidad para Nicaragua.

2013

Se propone a CONILCA “La Cruzada por la Vida”, propuesta que es acogida y realizada en el Gran Jubileo Nacional de Laicos, celebrado en el contexto del primer centenario de la Provincia Eclesiástica Managüense, en donde se contó con la participación de toda la Conferencia Episcopal de Nicaragua y de miles de fieles proveniente de todas partes del país.

2014

Se fortalece el área de Evangelización a través de los distintos grupos de Adoración Eucarística y se inician en Catedral Metropolitana de Managua las Cruzadas por la Vida en las parroquias y hacia las Diócesis para compartir el carisma de la defensa de la Vida.

2015

Se concretiza la “Misión permanente de Evangelización” obteniendo lineamientos dinámicos y organizados, de inclusión en la misión, promoviendo el servicio a la defensa de la vida misma y los apostolados misioneros mediante las cruzadas en las parroquias.

2016

A solicitud de S.E.R. Mons. Henrique Herrera se realiza la primera Cruzada Diocesana en Jinotega y da inicio a encuentros de formación Próvidas. En este mismo año se le entrega al Papa Francisco en la Audiencia General, en la Ciudad del Vaticano, la Cruz de nuestra espiritualidad y un informe sobre el que hacer de la obra.

2017

Se inaugura y se bendice la segunda Casa de Vida en la Diócesis de Estelí por S.E.R. Mons. Juan Abelardo Mata, quien también consagra el altar de la nueva Capilla de la Luz.

2018

Se realiza el primer Congreso de Casa de Vida, para nuevas líneas de acción, aplicando el Ver-Juzgar-Actuar desde la Teología Latinoamericana y da inicio un camino hacia la celebración de los 15 años de servicio en la Iglesia, tomando el nombre de: Trienio de la Dulzura de la Cruz 2018 – 2020.

Casa de Vida continúa esforzándose para poco a poco ir formando y madurando esta comunidad de creyentes que, a los pies de Jesús Eucaristía, en profunda adoración y reparación, ofrenden sus vidas a Dios como víctimas (cf. Col 1,24) de amor por la Vida naciente. Viviendo en fidelidad y obediencia al ministerio Petrino de nuestra Santa y Madre Iglesia.

En este contexto, la obra, continua gateando como una sencilla y pequeña comunidad de fe pero con manos unidas a los designios providenciales del Altísimo; y es así que se vuelve una gran oportunidad para atender a tantas mujeres que confundidas por la ceguera espiritual optan por abortar; “y en el pasar de los años a tantas otras personas que alejadas de la Iglesia o aun confundidas en su fe, puedan tener una experiencia de encuentro vital con Jesucristo en la Eucaristía, que reconociéndose como niños (cf. Mt 18, 1-5; cf. Lc 9, 46-50), deseen nacer a la voluntad de Dios (cf. Lc 22,42) y, así, recuperen su identidad bautismal y su activa participación en la vida de la Iglesia.

SALVEMOS VIDAS. SEMBREMOS ESPERANZA. ESCUCHEMOS SUS LATIDOS.