Testimonios

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“En casa de vida he vuelto a nacer…

…mi vida ahora es muy diferente, siento que ya no puedo vivir sin Dios”

Mi vida transcurría en sólo fiestas y salida con mis amigos. No tenía trabajo, sólo estudiaba. Era muy irresponsable conmigo misma, llevaba una vida desordenada, pero yo creía que me sentía bien. Acostumbraba a llegar a mi casa a la 1 ó 2 de la mañana a sólo medio dormir y al siguiente día levantarme e ir a clases, comer y salir a discotecas, bares, restaurantes.

Tenía mi novio (un hombre casado), estaba llevando una vida muy desordenada, muy perdida, una vida sin sentido, vacía, vivir simplemente porque estaba respirando. A veces no iba a clases o me cambiaba de universidad, no iba ni hacia adelante ni hacia atrás. Un día me sentí mal físicamente, me dolía el cuerpo y esos días sólo pasaba en mi casa viendo TV, resultó que estaba embarazada de acuerdo a una prueba casera, a la primera no reaccioné tan mal sólo pensé que lo iba a tener, no estaba ni ilusionada ni tan desanimada, no me ubiqué realmente en ese momento, no le di importancia a esa prueba de embarazo. Cuando me hice la prueba de embarazo en un laboratorio, y salió positiva, allí si sentí que se me vino el mundo encima, tenía 4 semanas.  Al día siguiente, recibí un mensaje de texto de mi novio en donde me decía que no podíamos tener ese bebé porque él tenía esposa y un hijo, me dijo textualmente “Me va a perdonar, pero usted no puede tener ese hijo ni yo tampoco porque yo soy casado, busquemos una solución. En estos días busque como sacárselo y sólo me avisa cuanto le cobran y yo le doy el dinero”

Otra semana más pasó y yo no sabía dónde ir, ni sabía a quién decirle que me ayudara a resolver “el problema”, ni siquiera a mi mejor amiga le dije porque sabía que me diría que no lo hiciera.

Me fui a El Rama para hacer unas prácticas de la universidad, pero realmente allí no estaba haciendo nada, así que me fui a Managua donde un primo. Fue entonces cuando por gracia de Dios llegué a Casa de Vida y programé una cita con ellos, pero yo siempre tenía la idea de llevarme a cabo un aborto.

Yo tengo una niña de 4 años y antes de llegar a la cita pasé 2 días compartiendo con ella. En una ocasión, ella escuchó una llamada donde yo estaba peleando con mi novio. Y la niña me preguntó: “¿Mamá, vas a tener un niño? ¿Y lo va a tener?” Y yo comencé a llorar porque yo no hallaba como explicarle lo que estaba pasando por mi mente y porque yo veía que ella quería un hermanito. Y me preocupaba también que la niña les contara a mis papás sobre el embarazo.

Cuando llegué a la cita en Casa de Vida, sólo pensaba “ya me voy a liberar de todo esto, mi vida seguirá normal y nadie se va a dar cuenta”. Pero fue totalmente diferente, cuando llegué me explicaron todo lo que implica un aborto, yo ya sabía lo que era, pero cuando me hablaron de la parte espiritual, todo cambió.

Encontré una mano amiga, me sentí comprendida. Llegué con la intención de matar a mi hijo, pero decidí aceptar la ayuda que me estaban brindando: psicológica, espiritual y moral. Me quedé como residente en la Casa Hogar. Iba a las misas (yo fui criada dentro de la religión Católica, pero no era practicante) escuchaba las oraciones, pero sólo lo hacía por cumplir, me sentía seca, movía mi boca para rezar, pero no sentía nada en mi corazón. Luego, realmente comencé a ver cómo Dios te va llamando, cómo me fui aferrando a su mano. Comencé poco a poco con oraciones personales, comencé a ofrecerme por los demás, a hacer sacrificios y servicios por quienes necesitan más y valorar la vida humana desde el vientre materno.

Mi familia aún no me apoya en tener otro hijo. Pero a pesar de todo esto, puedo decir que aquí conocí y encontré al Señor, en Casa de Vida he vuelto a nacer, mi vida ahora es muy diferente. Sé que estoy en un proceso, aún no tengo total claridad en muchas cosas, pero siento que ya no puedo vivir sin Dios y que lo malo y lo bueno que pasa en tu vida son siempre momentos para dar gracias. Aquí me volví a encontrar con cosas que me enseñaron de niña, me reencontré con mi pasado y entendí que era una vida sin sentido que no le agradaba a Dios.

Hoy tengo un bebé en mi vientre de 5 meses salvado por Jesús y María. Ahora pienso tenerlo, criarlo y sacar adelante a mi hijo(a) con ayuda de Dios.

“Tenía 15 años cuando quedé embarazada.

Hoy tengo 16 y tengo una niña de 5 meses.”

Hoy tengo 16 años y tengo una niña de 5 meses. Cuando me enteré que estaba embarazada, mi pareja y yo nos pusimos nerviosos y alegres a la vez. No sabíamos que hacer, el papá de mi niña en ese momento no tenía trabajo, mi papá me ayudaba con un dinerito, vivíamos en Matagalpa. Yo estaba estudiando y mi pareja buscando trabajo, mi papá en una ocasión me advirtió que si salía embarazada me dejaba de ayudar y a mi pareja lo metería preso porque soy menor de edad. Teníamos miedo… yo sólo me imaginaba con mi bebé sin ayuda de nadie. Nuestra única salida era el aborto, porque no hubiéramos podido ocultar por mucho tiempo la pancita.

Quedamos en esperar un poco para encontrar una solución y salir de Matagalpa para poder tener a nuestra bebé. Yo casi no hablaba con mi hermana mayor, pero me dio por escribirle para contarle. En esos momentos ella no sabía qué hacer ni qué decirme. A los dos días me llamó y me dijo que tenía una amiga que conocía un lugar donde podían ayudarme, nos pusimos de acuerdo para no moverme sola hasta Managua. Fue un sábado de marzo que puse un pie por primera vez en Casa de Vida. Hablé con la psicóloga, le conté mi caso y que no queríamos abortar al bebé. Acordamos que quedaría semi-interna y vendría por las mañanas hasta las tardes.

Al día siguiente, domingo, la señora que nos alquilaba un cuarto llamó y le contó a mi papá. Él me llamó muy enojado y yo me puse muy nerviosa por los planes de irnos a Managua. Él me dijo que al día siguiente fuera donde mi tía, y con miedo de pensar que la policía llegaría. Nos fuimos a las 6 de la mañana sólo con una mochila de ropa y sólo con los zapatos que andábamos, perdimos todo lo que dejamos por miedo a regresar.

Comencé a ir a casita como semi-interna y nos quedamos viviendo con unos parientes de mi pareja. Mi papá furioso me dejó de hablar y me dejó de mandar dinero por un tiempo. Al principio me costó mucho estar en Casa de Vida, yo soy católica pero casi nunca lo practicaba, no me gustaba estar asistiendo a rezar a la capilla más bien me dormía, pero poco a poco me ayudaron. Yo ni siquiera sabía rezar el rosario y aquí me enseñaron. Me han ayudado a ser mejor persona, en mi embarazo ya no hallaba las horas en que mi bebé naciera y ahora que está conmigo la amo.

Ahora mi papá ya me habla como antes y me manda dinerito, me llama y hasta quiere conocer a la niña pronto. Mi pareja está loco de amor por la bebé porque siempre quisimos que fuera niña, toda mi vida es ahora muy diferente porque ella la cambió. Ahora, gracias a Dios estoy estudiando los domingos y cuando termine la secundaria quiero estudiar una carrera técnica y mi pareja también. Sólo le agradezco a Dios por haberme ayudado a salir adelante poco a poco, amo a mi familia, mi niña ya está bautizada y nosotros nos queremos casar pronto. Casa de Vida es un lugar bello, comencé a ir por la necesidad, pero ahora voy porque me gusta y aprendo muchísimo. Siempre habrá problemas, pero todo tiene solución, Casa de Vida me ha cambiado totalmente como yo era antes y estoy muy agradecida.

“Si mi bebé estuviera…

… en sus primeras semanas de gestación, ya no pensaría en el aborto porque ahora entiendo que es una vida como yo, desde el momento de la concepción.”

Estaba cursando mi tercer año de la carrera de contabilidad cuando supe que estaba embarazada, mi novio estaba en Costa Rica y yo solo pensaba en que no quería perder mis estudios, investigué lugares donde practicaran abortos y tenía tres opciones para ir, pero por gracia de Dios, llegué a Casa de Vida.

Me atendieron y comenzaron a explicarme los riesgos que enfrentaría al realizarme un aborto: síndrome post aborto, posibles infecciones, perforaciones, alta probabilidad de padecer de cáncer en el pecho, y que el aborto es muy duro tanto para el alma como para el cuerpo. También, me explicaron que el único que da y quita la vida es Dios, y que Él, desde siempre, nos ha amado y tiene un plan para cada uno de nosotros desde antes de estar en el vientre de nuestras madres.

Salí hacia mi casa aun indecisa si quería o no tener a mi bebé, lo platiqué con mi mamá y ella me dijo que decidiera yo. Ella no me apoyaba, y yo solo pensaba que no quería perder mis estudios. El papá de mi bebé no quería que abortara, él quería que naciera, pero aun así yo seguía dudando.

En Casa de Vida me ofrecieron la Casa Hogar “Nuestra Señora de Guadalupe” y decidí pasar mis últimos meses de embarazo allí. Desde entonces me apoyan mucho; me brindan un techo, comida, atención psicológica y mucha espiritualidad. Mi relación con Dios ha cambiado; ahora mi forma de pensar acerca del aborto es muy distinta, quiero conocer a mi niña, estoy entusiasmada con criarla, yo crie a mi sobrina, y ahora podré criar a mi bebé.

Hoy me pongo a reflexionar sobre la importancia de la vida de mi hija, a tal punto que, si mi bebé estuviera en sus primeras semanas de gestación, ya no pensaría en el aborto porque ahora entiendo que es una vida como yo, desde el momento de la concepción. Si mi mamá me hubiera abortado yo no existiría.

Soy Ixzayana, una madre más a quien Casa de Vida ha apoyado desde el embarazo. Ingresé a la Casa Hogar en marzo de 2018 con 6 meses de embarazo y junto con mi hija Briana de 5 años.  Salimos de la Casa en septiembre de 2018, mi bebé tenía casi 4 meses y yo definitivamente era una nueva persona.

Cuando yo vine a Casa de vida me encontraba muy preocupada, desesperada y decepcionada, en un callejón sin salida porque no sabía que hacer durante y después de mi embarazo. Al venir a Casa de Vida todo cambió, ya no era igual, todo lo que pensaba, lo que sentía…  fui aceptando la realidad que estaba embarazada y que la solución no era abortar, sino aceptar a mi bebé. Gracias a Dios primeramente por haber puesto en mi camino difícil de ese momento personas bondadosas, amorosas y espirituales como lo es Casa de Vida.

Mi niña y yo recibimos apoyo en Casa Hogar, ayuda psicológica, consejos espirituales y amor. Me ayudaron a ser una mejor madre, a aceptar a mi hijo, a amarlo y a cuidar de mi hija.  Ellos me apoyaron en todo lo que necesité, me ayudaron a ser mejor cada día, a aprender a vivir, a salir adelante y a confiar en Dios. A tener una mejor comunicación con mi mamá ya que mi actuar y los comportamientos y la comunicación con mi madre eran muy feos. Ella me ofendía y yo le reprochaba, se negaba a la idea de que yo tuviera otro hijo y por eso ella me corría de casa, solo enojada, a veces me decía cosas que me herían y eso me hizo tomar decisiones malas como querer quitarme la vida, pero ahora nuestra comunicación es diferente, ella quiere a mi bebé, ella me apoya con mis dos hijos, ella ha visto mi cambio y yo el de ella. En Casa de Vida también se le atendió a ella para ver cómo llevarnos como familia y fue de mucha ayuda.

Aprendí en Casa de vida a compartir con las otras madres que eran mis compañeras internas. Cuando necesito algo siempre que está al alcance de ellos me ayudan a mis hijos y a mí.

 Hoy he marcado la diferencia, he cambiado mucho, pienso diferente , actúo diferente porque ya no pienso como antes , gracias a DIOS recibí ayuda psicológica y me enseñaron valores, deberes y mis derechos al salir de Casa de Vida, ya no soy la misma que todo le molestaba, ahora pertenezco a una comunidad cristiana y pronto me bautizo gracias a Dios, Casa de vida es de gran ayuda para mujeres con problemas en la familia por un embarazo no deseado, Casa de vida es de gran ayuda para muchas mujeres. Les agradezco su apoyo y sigan ayudando a más madres.

Mi nombre es Gema y cuando llegué a Casa de Vida me encontraba muy deprimida y confundida por la situación que había pasado y por el embarazo, no sabía qué hacer. Doy Gracia a Dios por haberme dado la oportunidad de ser parte de esta gran familia que con amor y esmero realizan su trabajo al brindarle ayuda a todas y cada una de las mujeres que por diversas razones vivimos circunstancias difíciles para asumir un embarazo. El Señor nos encamina a llegar a Casa de Vida desde el apoyo espiritual, psicológico tanto para las externas como para las que por razones muy personales nos encontramos internas en esa casa hogar.

Les agradezco por todo lo brindado hacia mi persona , desde el momento en que llegué a Casita, la atención y el esmero con que fui recibida, le agradezco a la Psicóloga  el apoyo que me dio durante mi permanencia interna para poder comprender cada uno de los problemas que estaba pasando en mi vida , le agradezco a doña Luisa el apoyo y colaboración que nos brinda a cada una de las chicas que vivimos en la casa para aprender a hacer mejor la comida y otros oficios, a Doña Verónica y su equipo de trabajo por entregarse en este proyecto de amor.

Por Casa de vida yo pude reflexionar y comprender que debía acudir a mis padres y no alejarlos de mi situación. Encontré el valor para hablar con ellos y me comprendieron, es por eso que regresé a mi casa, donde me siento más tranquil porque puedo ver a mis niñas y trabajar para ellas.  Actualmente estoy emprendiendo en la venta de plantas, gracias a Dios he tenido la oportunidad de participar en varias ferias para vender mis productos.

SALVEMOS VIDAS. SEMBREMOS ESPERANZA. ESCUCHEMOS SUS LATIDOS.